miércoles, 26 de octubre de 2011

ESCRIBIR EN LA ERA DIGITAL

ARTÍCULO PUBLICADO EN SDP NOTICIAS


Empecé mi incursión en el mundo de los blogs en el 2007. El primer texto que escribí se refirió al primer acuerdo oficial entre la profesora Elba Esther Gordillo y el licenciado Felipe Calderón para impulsar la calidad de la educación.
Recuerdo que mi blog tenía menos de doscientas visitas, cuando un periodista freelance llamado Colin Brayton[i] citó toda una entrada de mi blog que titulé: “Dupla Calderón-Gordillo”, donde analicé los llamados “cinco grandes frentes de la propuesta para elevar la calidad de la educación”. Es un texto muy sencillo, donde argumento desde mi experiencia como docente, las razones por las cuales ninguna de esas pomposamente llamadas “grandes iniciativas” eran susceptibles de ser aplicadas en el contexto real de los profes.
Para mí, fue una sorpresa indescriptible que un fulano que yo no conocía de quién sabe dónde, considerara válidas, legitimas y valiosas mis reflexiones. Entendí que mi blog, pensado inicialmente como una bitácora donde desahogar el dia a dia personal y profesional, tuviera el potencial de ser punto de referencia para alguien.
Más tarde, Colin me contactó por email, agradecido y sorprendido de lo “valiente” que eran mis reflexiones. “¿cómo que valientes? –contesté- pues si no estoy ofendiendo a nadie: estoy diciendo la verdad”.
Brayton, francamente conmovido, sólo contestó: ningún escrito es “inocente”, siempre es por alguna razón, la que sea, que alguien escribe algo sobre algo. Debes estar consciente que la gente es silenciada, extorsionada o asesinada por hacer eso que tú hiciste…y remató: “Anel ¿tú por qué escribes?”

¿POR QUÉ ESCRIBO?
“Más de uno, como yo sin duda, escriben para perder el rostro. No me pregunten quién soy, ni me pidan que permanezca invariable: es una moral de estado civil la que rige nuestra documentación: Que nos dejen en paz cuando se trata de escribir.”
FOUCAULT, Michel, La arqueología del saber, Gallimard, Paris 1969, p. 28

La pregunta que me formuló Colin no era, ni de lejos, un asunto menor. Mis escritores preferidos no parecían escribir de menos a más, es decir: nada garantizaba que la próxima obra sería mejor que la actual. No se escribe siempre igual. A veces las producciones son extraordinarias, otras francamente mediocres. El punto es producir: escribir siempre, lo que se quiera decir, como se desee hacerlo. George Orwell tiene un pequeño escrito titulado precisamente “¿por qué escribo?”, donde afirma

“(…)Existen en diverso grado en cada escritor, y concretamente en cada uno de ellos varían las proporciones de vez en cuando, según el ambiente en que vive. Son estos motivos:
1.- El egoísmo agudo. Deseo de parecer listo, de que hablen de uno, de ser recordado después de la muerte, resarcirse de los mayores que lo despreciaron a uno en la infancia, etc., etc. Es una falsedad pretender que no es éste un motivo de gran importancia. Los escritores comparten esta característica con los científicos, artistas, políticos, abogados, militares, negociantes de gran éxito, o sea con la capa superior de la humanidad. La gran masa de los seres humanos no es intensamente egoísta.
2.- Entusiasmo estético. Percepción de la belleza en el mundo externo o, por otra parte. en las palabras y su acertada combinación. Placer en el impacto de un sonido sobre otro, en la firmeza de la buena prosa o el ritmo de un buen relato. Deseo de compartir una experiencia que uno cree valiosa y que no debería perderse.
3.- Impulso histórico. Deseo de ver las cosas como son para hallar los hechos verdaderos y almacenarlos para la posteridad
4.- Propósito político, y empleo la palabra "político" en el sentido más amplio posible. Deseo de empujar al mundo en cierta dirección, de alterar la idea que tienen los demás sobre la clase de sociedad que deberían esforzarse en conseguir”

En el caso del blog en el cual vertí las reflexiones que Colin utilizó en su trabajo, evidentemente el impulso primario fue el histórico, pero he fluctuado entre los cuatro. Las clasificaciones de Orwell, aunque muy esquemáticas, son reveladoras: hizo colocar un espejo frente a mí mientras realizaba el proceso de escritura.


¿POR QUÉ EL ÉNFASIS EN LA LECTURA Y NO EN LA ESCRITURA?

¿Se ha usted preguntado alguna vez por qué las iniciativas gubernamentales tienen el acento en la lectura? ¿por qué no se promueve con el mismo entusiasmo la escritura? Una posible explicación es que cada una de ellas produce resultados diferentes. Mientras que la lectura puede ser un mero ejercicio de decodificación (que no necesariamente implica comprender lo que se lee), la escritura implica un proceso de apropiación de la realidad del sujeto. Según Paulo Freire, aprender a escribir su realidad, implica que el individuo es libre y es libre porque es reflexivo y es reflexivo porque interpreta su realidad y comprende a su vez que no hay tal cosa como LA verdad, porque siempre será una interpretación o como dice Rorty: “una guerra de interpretaciones”.

La historia demuestra que lo primero que el pueblo conquistador destruye, además de la dignidad y la voluntad de los pueblos, es todo aquel registro escrito que le pueda recordar quién es y de dónde viene al pueblo conquistado. La identidad de los pueblos sometidos es un proceso muy complejo que, como en el caso de México ha sido analizado desde Paz hasta Castañeda. Se dice que una de las razones por las cuales el pueblo Judío es tan único, tan resistente, tan admirable, es porque guarda celosamente los registros de su historia de manera escrita. Ellos tienen memoria propia. No hay nadie que, como dice la escritora Chimamanda Adichie, les diga: “en segundo lugar….” Ellos saben bien quiénes fueron, quienes son, dónde están y hacia dónde van.
En ese orden de ideas, Colin tiene razón. Escribir no es un acto inocente, pero tampoco debería ser un privilegio de pocos. Como dice Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»




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